sábado, 5 de marzo de 2011

Críticas a la sociología tradicional

Críticas a la sociología tradicional



Los etnometodólogos critican a los sociólogos tradicionales por imponer su concepción
de la realidad social al mundo social (Mehan y Wood, 1975). Creen que
la sociología ha dedicado escasa atención o no ha sido fiel al mundo cotidiano,
que debe constituir su fuente última de conocimiento (Sharrock y Anderson,
1986). Cegados por su propia visión del mundo social, los sociólogos han tendido
a no percibir la realidad social de sus objetos de estudio. Como Mehan y
Wood señalaron: «En su esfuerzo por hacer ciencia social, la sociología se ha
separado de lo social» (1975: 63).
Dentro de esta orientación general, Mehan y Wood (véase también Sharrock
y Anderson, 1986) hicieron una serie de críticas concretas a la sociología. Los
conceptos usados por los sociólogos distorsionan el mundo social y destruyen
su flujo y reflujo. Una distorsión todavía mayor se produce como consecuencia
de la confianza de los sociólogos en las técnicas científicas y los análisis estadísticos
de datos. Por lo general, las estadísticas no reflejan fielmente la elegancia
y la sofisticación del mundo social. Las técnicas codificadoras utilizadas por
los sociólogos, quienes traducen la conducta humana a sus propias categorías
preconcebidas, distorsionan el mundo social. Además, la aparente simplicidad
de los códigos oculta la complejidad y la perturbación que se produce al convertir
ciertos aspectos del mundo social en categorías preconcebidas. Por añadidura,
los sociólogos suelen aceptar incondicionalmente las descripciones que hacen
los entrevistados de un fenómeno, en lugar de analizar el fenómeno en sí.


De este modo, una descripción de una situación social suele ser aceptada como
la definición de la situación, y no como lo que realmente es, una concepción de
esa situación. Finalmente, Mehan y Wood afirman que los sociólogos tienden a
ofrecer abstracciones del mundo social que cada vez se corresponden menos
con la realidad de la vida cotidiana.


Don Zimmerman y Melvin Pollner (1970)



Quienes adoptaron una postura
ligeramente diferente, afirmaron que la sociología convencional había confundido
tópico y recurso. Es decir, el mundo social cotidiano constituye un recurso
para los tópicos característicos de la sociología, pero raramente constituye un
tópico por sí mismo. Esto puede ilustrarse mediante varios ejemplos. Así, Roy
Tumer (1970; véase también Sharrock y Anderson, 1986) señaló que los sociólogos
suelen analizar el discurso cotidiano no como un tópico en sí, sino como
un recurso para estudiar realidades ocultas tales como normas, valores, actitudes,
etc. Sin embargo, lejos de constituir un recurso, el di.scurso cotidiano debe
ser considerado como uno de los modos en los que la vida social se realiza y es,
por tanto, un tópico en si mismo. Matthew Speier (1970) señaló que cuando los
sociólogos estudian la socialización infantil no analizan los procesos mismos,
sino una serie de «etapas» abstractas generalizadas a partir de aquellos procesos.
Speier afirmó que «la socialización es la adquisición de la competencia
para la interacción» (1970: 189). Por tanto, el etnometodólogo debe ocuparse
del análisis del modo en que se adquieren y usan esas capacidades en la realidad
cotidiana del mundo real.



Otro análisis de la socialización infantil realizado por Robert W. Mackay
(1974) puede tomarse como una dura crítica a la sociología tradicional y a su
confusión entre tópico y recurso. Mackay comparó el enfoque «normativo. de
la sociología tradicional con el enfoque interpretativo de la etnometodología. El
enfoque normativo concibe la socialización simplemente como una serie de
etapas durante la cuales los adultos «completos» enseñan a los niños «incompletos
» las maneras de la sociedad. Mackay calificó esta concepción de errónea
porque ignora la realidad de que la socialización implica interacción entre niños
y adultos. Los niños no son receptáculos pasivos, incompletos; antes bien, son
participantes activos en el proceso de la socialización porque disponen de la
capacidad de razonar, idear y adquirir conocimiento. La socialización es un
proceso bilateral. Mackay creía que la orientación etnometodológica «restaura
como objeto de estudio la interacción entre adultos y niños que se basa en la
capacidad interpretativa» (1974: 183).
Don Zimmennan y Melvin Pollner (1970) citaron otros ejemplos para ilustrar
la confusión entre tópico y recurso. Por ejemplo, afirmaron que los sociólogos
explican normalmente la acción en las burocracias mediante las reglas, las
normas y los valores de la organización. Sin embargo, si hubieran considerado
las organizaciones como tópicos, habrían visto lo que los actores suelen aparentar
con sus acciones: que esas acciones pueden explicarse mediante reglas.
No son las reglas, sino el uso que hacen los actores de las reglas lo que debe ser
objeto de la investigación sociológica. Zimmerman y Pollner citaron el ejemplo
del código de conducta entre los prisioneros convictos. Mientras la sociología
tradicional examina los modos en los que los actores se ven constreñidos por
un código penal, los etnometodólogos analizan cómo usan los convictos el có
digo como un mecanismo explicatorio y persuasivo. Don Zimmerman y Lawrence
Wieder ofrecieron la siguiente generalización sobre la confusión entre tópico y
recurso:
El etnometodólogo no se esfuerza por proporcionar explicaciones causales de acciones
observables repetitivas, pautadas y regulares mediante cierta suerte de análisis
del punto de vista del actor. Se preocupa por el modo en que los miembros de
la sociedad realizan la tarea de comprender, describir y explicar el orden del mundo
en el que viven.
(Zimmerman y Wieder, 1970: 289)
Para el etnometodólogo el orden social no es una realidad en sí, sino una
realización de los actores sociales.


 
Nombre: yenny medina
c.i 19847659
secc 2
materia. ees

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